La Feminización de la Pobreza: ¿desigualdad de género reducida a la pobreza?

Feminizacion de la pobreza

“Si las mujeres constituyen el 70% de las personas empobrecidas, ¿cómo es posible que no se les tenga en cuenta en las decisiones que crean esta situación extrema y contribuyen a empeorarla? El primer paso para aliviar la pobreza reside en el poder, la representación y la toma de decisiones de las mujeres” 

Giselle Finne

 

 

 

En la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995 se definieron objetivos estratégicos para acabar con los obstáculos que entorpecen el desarrollo de la Mujer. La Mujer y la Pobreza fue uno de esos objetivos. Se señala en el documento de dicha conferencia que la mayoría de los 1.500 millones de personas que viven con 1 dólar o menos al día son mujeres. Además, la brecha que separa a los hombres de las mujeres atrapados en el ciclo de la pobreza ha seguido ampliándose en el último decenio, fenómeno que ha llegado a conocerse como “la feminización de la pobreza”.

En esa oportunidad, 189 gobiernos acordaron hacer cambios en sus políticas económicas para ofrecer más oportunidades a las mujeres. Pero, más que hacer cambios en las políticas económicas, es necesario hacer cambios estructurales y sociales, es necesario hacer valer los derechos de las mujeres.

“Cuando las mujeres son pobres, sus derechos no están protegidos (…) La potenciación del papel económico de la mujer es un factor de importancia crítica para liberar a millones de personas que están atrapadas en el círculo de la pobreza y el hambre. Proporcionando a la mujer acceso a las oportunidades económicas y educacionales, así como la autonomía necesaria para aprovechar esas oportunidades, se superaría un importante obstáculo que entorpece la erradicación de la pobreza”.

ONU Mujeres, “Mujer y Pobreza”

 

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En un documento realizado para la Cepal por Sylvia Chant , especialista en Género y Desarrollo (Departamento de Geografía y Medio Ambiente, Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, Consultora de la Unidad Mujer y Desarrollo), “Nuevas contribuciones al análisis de la pobreza: desafíos metodológicos  y conceptuales para entender la pobreza desde una perspectiva de género” (2003), su autora, señala que es innegable el grave problema de la pobreza en la mujer. Se habla de que un 60%-70% de los pobres son mujeres, pero advierte sobre el estereotipo (Feminización de la pobreza) que alrededor de este concepto se perfila quedando así la desigualdad de género reducida a la pobreza.

La feminización de la pobreza se determinó tomando en cuenta los ingresos de las mujeres que eran cabezas de hogar. Es decir, se mide por unidades familiares, sin entrar en el interior del hogar, sin indagar cómo se distribuye ese ingreso, sin valorar el trabajo doméstico y el tiempo invertido…como muchas autoras reclaman, sin saber cuáles son los factores de pobreza y riqueza que consideran

“Parece que aliviar la pobreza sólo se logrará a través de las mujeres”

Muchos son los estudios que se han realizado de los cuales se desprenden estas conclusiones, pero también es importante destacar que estos indicadores no han ido mucho más allá. Para atacar el problema, hay que profundizar y darnos cuenta que esa pobreza en la mujer viene dado, como se señala en la cita de ONU Mujeres, por una vulneración de los derechos de las mujeres.

No podemos quedarnos en estereotipos. Dentro de esta feminización de la pobreza, resultados indican que aumentan las jefaturas de las mujeres en los hogares. Esto  no nos dice nada; lo que sí nos dice  es que los hogares de jefatura femenina son catalogados como los más pobres de los pobres. ¿Estamos hablando de un estereotipo  o es esto real?. Según parece desprenderse y como la misma Chant señala en el estudio, se estaría hablando de que un hogar cuyo jefe de familia es mujer no puede seguir adelante. Es cierto que la mujer posee mayores cargas que el hombre, pero el estereotipo que se crea es que es indudable que se contextualiza e iguala hogar cuyo jefa es mujer = pobreza. Debería entonces, como dice Chant, indagarse en cuáles son estos casos y por qué.

“…muchas veces pasan tantas cosas dentro de la casa como fuera de ella, lo que determina la pobreza, el bienestar y el poder de la mujer”

 

Aunque ha habido una evolución con los resultados que pueden obtenerse de los indicadores de género en diversos estudios, es necesario profundizar y detectar con exactitud cuántas mujeres son pobres, cuáles y en qué comunidades, por qué son pobres, qué las ha llevado a la pobreza y por qué no han podido salir de ella. Es necesario contextualizarla en su ámbito social, económico, cultural, pero también familiar.

Para ello, los instrumentos para hacer las mediciones deben incluir capacidades y derechos desagregados por sexo como educación, propiedades, acceso a las tierras y recursos, acceso a la seguridad sanitaria y servicios públicos, pero también el tiempo que las mujeres dedican a las tareas no remuneradas.

Cambio en las estructuras laborales

Una de las luchas por los derechos de la mujer a salir de la pobreza, se inserta dentro del campo laboral. No sólo se trata de emplear más mujeres o de lograr igualdad en los salarios con respecto a los hombres. Por supuesto, esto debe ser parte de las estrategias de gobiernos y sociedades en general, pero no lograremos un cambio, si éste no parte de la estructura laboral en sí.

Es un logro que la mujer se inserte en el mundo laboral  que cada vez busque y logre escalar más posiciones, pero también es cierto que la carga sobre ella ha aumentado. Además de trabajar fuera de su hogar, hay un trabajo no remunerado que día a día no solo ejecuta dentro de su hogar sino muchas veces en sus comunidades.

¿Por qué no reconocer y ayudar a una mujer a conciliar su vida familiar y laboral?. ¿Cómo cambiar estas estructuras? Los gobiernos y las empresas deben dotar de beneficios que no sean visto como costos, como por ejemplo el establecer guarderías en o cerca de su trabajo y brindar otros beneficios que le permitan manejar y acceder a sus derechos. No solo esto, debe hacerse parte al hombre de la paternidad y de las responsabilidades. En 1994, la licencia de paternidad sólo existía en 40 países, en la actualidad, está disponible en 79.

Foto: Clemens Fabry

Foto: Clemens Fabry

Islandia, “aprobó en el 2012 un permiso de paternidad que se ha convertido en modélico. Allí, las madres disponen de tres meses de baja intransferible, los padres de otro trimestre y, finalmente, hay otro periodo de 90 días a distribuir entre ambos progenitores. Otro país  es Portugal, uno de los lugares con la legislación que los expertos consideran más avanzada. El padre disfruta de 50 días y, además, puede compartir con la madre otros cinco meses para cuidar al bebé”. 

También es verdad que hay empresas que ofrecen a sus empleadas flexibilidad horaria,  teletrabajo y más beneficios asistenciales. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Es esto suficiente?. No. Es un paso, pero no es suficiente mientras no se concientice y se reconozcan  los derechos de las mujeres y  su importancia en el mundo laboral. No se trata de lograr “una discriminación positiva”, se trata de que la sociedad, los gobiernos y los empresarios entiendan y asuman la vida familiar y su entorno como parte normal de la vida de hombres y mujeres y que esto forma parte también de una mayor productividad, mayor desarrollo y una sociedad más igualitaria.

Claro, hay mucho más y ese mucho más está inserto dentro de cada cultura, culturas done la mujer no tiene derecho al trabajo, donde trabaja y el ingreso debe dárselo al marido, donde trabaja, pero no tiene acceso a la seguridad y políticas públicas que mejoren su calidad de vida, donde no tiene acceso a tierras ni propiedades ni recursos y se les explota….Por ello, de nada vale brindar más oportunidades de trabajo y mayores ingresos si las estructuras no cambian, las estructuras en las sociedades y en las empresas.

“Un estereotipo es una visión generalizada o preconcepción de actitudes o características poseídas por los miembros de un grupo social particular (por ejemplo, las mujeres, las lesbianas o las indígenas) o los roles que realizan o debe realizar.

Estereotipar da como resultado generalizaciones o preconcepciones con respecto a atributos, características o roles de miembros de un particular grupo social, que hace innecesaria la consideración de las habilidades, necesidades, deseos y circunstancias de cualquier miembro particular del grupo.

Los estereotipos de género se ocupan de la construcción o entendimiento social y cultural de hombres y mujeres”

Cook, Rebecca  y Cussack, Simone
Gender Stereotyping: Transnational Legal Perspectives

 

Marita Seara

Periodista, Feminista y Bloguera. Editorade Business Venezuela, revista sobre economía y negocios… Por mucho tiempo, VenAmCham (Cámara Venezolana Americana de Comercio e Industria) fue mi casa. El último cargo desempeñadofue como Directora de Medios y Comunicaciones, experiencia muy gratificante. He vivido un apasionante viaje entre la edición de publicaciones, el mundo de la comunicación empresarial y de la Responsabilidad Social Empresarial. Postgrado en Comunicación y Periodismo Digital en el IEBS (Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores)...y gracias a él, decidí dedicarme a la creación y dirección de este hermoso proyecto: Voces Visibles.

Author: Marita Seara

Periodista, Feminista y Bloguera. Editora de Business Venezuela, revista sobre economía y negocios… Por mucho tiempo, VenAmCham (Cámara Venezolana Americana de Comercio e Industria) fue mi casa. El último cargo desempeñado fue como Directora de Medios y Comunicaciones, experiencia muy gratificante. He vivido un apasionante viaje entre la edición de publicaciones, el mundo de la comunicación empresarial y de la Responsabilidad Social Empresarial. Postgrado en Comunicación y Periodismo Digital en el IEBS (Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores)...y gracias a él, decidí dedicarme a la creación y dirección de este hermoso proyecto: Voces Visibles.

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