“Lo que nos falta en Venezuela es conformar una agenda feminista”

“Hay barreras reales a nivel de cultura, institucionales, políticas, de las organizaciones que impiden que las mujeres alcancemos el poder. Y, además, estamos criadas bajo el estereotipo sexista de que las mujeres servimos para unas cosas y los hombres para otras. Las mujeres están relegadas al ámbito de lo privado y los hombres al ámbito de lo público. Hay que romper con ese mandato patriarcal”.

Hubo un tiempo en que cualquier persona en Venezuela, fuera hombre o mujer, afirmaba que en ese país existe la igualdad plena. Todavía, recientemente, hay quienes sostienen que la mujer venezolana mantiene los mismos derechos laborales que los hombres: igual salario, acceso a cualquier cargo directivo… en fin, “somos totalmente iguales”. A esto, Susana Reina, psicóloga venezolana y fundadora de Feminismo Inc,  me responde con seguridad y un desparpajo que ya muchas (y muchos) quisiéramos tener: “La ignorancia es mala consejera”.

“Hay que buscar cifras, data, estadísticas. Obviamente, hay en Venezuela un blackout de estadísticas de todo tipo y, por lo general, las fuentes no desagregan por género; es muy difícil que las empresas suministren sus estadísticas de temas álgidos como la brecha salarial o denuncias por acoso sexual, por ejemplo”

Susana Reina no solo es la fundadora de una red que he visto crecer de manera sosegada y firme, Feminismo Inc. Una ventana que está cumpliendo 5 años y donde mujeres escriben sobre temas que hoy en Venezuela, como en el mundo, son importantes hablar en voz alta: Feminismo, Igualdad, Derechos. Pero también, es presidenta de AVEM (Alianza Venezolana Empresarial por el Liderazgo de las Mujeres). En esta Asociación, Susana nos comenta que ante este “blackout”, intenta que sus empresas aliadas compartan la información necesaria que permita hacer una radiografía de la situación de la mujer en Venezuela “y dimensionar así, de una manera mucho más realista, el problema”.

 Aún sin cifras, el día a día es más que evidente. Así lo hace saber esta psicóloga venezolana en sus redes, denunciando, entre otras cosas, la ausencia de mujeres en los paneles de eventos y exposiciones gerenciales de su país, así como su invisibilidad en las juntas directivas de las empresas: pocas (muy pocas) “mujeres dueñas de empresas o accionistas mayoritarias o, por lo menos, directivas”.

“Es cuando ves entonces que aquí hay algo más profundo que simples hipótesis que señalan que las mujeres no ascendemos porque no hacemos el esfuerzo suficiente o porque no tenemos méritos o porque no tenemos las capacidades. Eso es absolutamente absurdo. Primero, somos la mitad de la población; segundo, las universidades están llenas de mujeres; tercero, el talento femenino ha quedado más que en evidencia. Hay barreras reales a nivel de cultura, institucionales, políticas, de las organizaciones que impiden que las mujeres alcancemos el poder. Y, además, estamos criadas bajo el estereotipo sexista de que las mujeres servimos para unas cosas y los hombres para otras. Las mujeres están relegadas al ámbito de lo privado y los hombres al ámbito de lo público.

Hay que romper con ese mandato patriarcal. Para muchas es difícil, sobre todo si son jefas de hogar, si son madres, – sin apoyo, a veces, de ningún tipo- tener que ser también brillantes en su trabajo y estar disponibles a tiempo completo. Estamos muy lejos de alcanzar la igualdad. El tema de igualdad de género es un tema de desarrollo. No es casual que los países más desarrollados tengan indicadores de igualdad de género más elevados porque justamente por apostar por la igualdad, alcanzaron mayor desarrollo”.

 

De empoderadas, nada

Voces Visibles: En un artículo que publicaste recientemente, De empoderadas, nada, hablas de los espejismos que muchas mujeres vivimos, de que creemos que somos empoderadas porque nos creemos todopoderosas, todoterrenos, autosuficientes, un ideal de liberación que nos ha vendido el “mandato patriarcal”, como bien señalas. Háblanos de esos espejismos.

Fuente: Freepick

Susana Reina: A veces creemos que las mujeres que estudian, que trabajan, que abortan, que eligen sus maridos, que se divorcian, que tienen su cuenta bancaria o que trabajan en lo que desean, disfrutan de una verdadera libertad. Da la sensación de que sí hay mujeres que tienen ese privilegio de ejercer su libertad y de que muchas estamos donde queremos estar. Son espejismos que nos hacen pensar que ya las mujeres alcanzamos posiciones de poder. Y no es así.

Ni en política ni en economía, que son los principales bastiones de desarrollo, ocupamos puestos de toma de decisiones. Muchas mujeres tienen que desistir de alcanzar estas posiciones debido a la carga doméstica que soportan y dedicarse a la maternidad y a su familia. Y muchas sostienen que lo deciden sin estar plenamente conscientes de los enormes condicionamientos socioculturales que les impide alanzar esas posiciones.

Hay países donde se disipan estos espejismos, países más desarrollados donde se aprobaron leyes de igualdad hace más de 30 años. Todavía siguen creyendo muchas “mujeres machistas” que las oportunidades se han presentado de igual manera para todas. Como ellas lo han logrado, piensan que otras mujeres no lo han logrado porque no quieren. Eso no es empoderamiento real. Lo que hay que hacer es concientizar, ponerle las gafas de género a mucha gente.

No necesariamente una mujer con poder es empoderada, porque justamente el empoderamiento pasa por comprender que, a ti, por ser mujer se te ha hecho más difícil; estar plenamente consciente que el ser mujer es un filtro de discriminación.

Además, añádele a esto si eres mujer negra, lesbiana, si tienes una discapacidad, si eres rural o migrante o si eres pobre.

El empoderamiento es estar plenamente consciente de que eso existe. Hay mujeres que son poderosas desde el poder masculino, que se tuvieron que masculinizar para poder llegar a esa posición, que, además, han olvidado su forma personal de ejercer el poder para copiar el modelo masculino que es el que entienden como exitoso, que entienden el poder desde una posición que no es como las mujeres lo entendemos.

Yo puedo levantar el teléfono y tener a mi disposición muchos recursos y, sin embargo, el poder no lo hay. El empoderamiento pasa por entender que todas somos un colectivo, que no es el mérito individual lo que hace la diferencia, sino que es la unión sororamente de muchas mujeres lo que consigue que todas alcancemos, en igualdad de condiciones, a los hombres. Hay muchas poderosas no empoderadas justamente por eso, porque asumen sus logros por sus méritos personales, pero no por ser parte de un colectivo de género que las incluye.

Voces Visibles: ¿Vivimos entonces una fantasía? ¿Podemos hablar de Igualdad de Género en las empresas?

Susana Reina: Organizaciones como Naciones Unidas están apostando al sello de la igualdad. Cada vez más empresas se están sumando a esta tendencia que es irreversible; sobre todo, por los objetivos del desarrollo sostenible de la Agenda 2030 del pacto Global. Algunas lo hacen por tema de marketing o por lavarse la cara porque han entendido que es una tendencia de consumo. A mí, la verdad, no me importa el motivo por el que lo hagan; lo que me importa es que lo hagan visible, lo pongan en la agenda. Sí creo que las empresas pueden hacer esfuerzos importantes para disminuir la brecha de género en sus organizaciones, usar un lenguaje no sexista, estar pendiente de sus sesgos de género a la hora de adiestrar o contratar una persona.

La menstruación: ¿un tabú?

Dibujo a rotulador de la artista gráfica Liv Strömquist. Exposición en Metro de Estocolmo.

Voces Visibles: Hace no mucho me conseguí con un anuncio en internet: “Envía toallas sanitarias rápidamente a Venezuela”. Lo alarmante no es solo que un paquete de 10 toallas pueda costarte casi medio salario mínimo, sino que quizá, lo peor, es que no se encuentran. Me pregunto, ¿por qué ante esta situación, el gobierno venezolano no se ha dignado en retirar el impuesto a este producto? y ¿por qué ante la emergencia que vive ese país, no hay una distribución gratuita en zonas de mayor emergencia? Si hay un plan al respecto, me gustaría saberlo.

Susana Reina: En Venezuela estamos en un caso de sobrevivencia mínima. Si no ha retirado el impuesto a otros nutrientes; imagina el nivel de conciencia que hay que tener para pensar en toallas sanitarias que, además, no las hay. Son muy escasas y, las que hay, son sumamente costosas. El Gobierno lo que ha hecho es enseñar a hacer toallas caseras, antihigiénicas. Circulaba un vídeo donde le enseñaban a mujeres de los barrios a hacer toallas sanitarias con telas. Hay muchas organizaciones que están buscando el apoyo para el envío de copas menstruales que son más duraderas. Las mujeres de Proyecto Mujeres han trabajado esto con las Escuelas Fe y Alegría en el Estado Zulia (provincia venezolana) e, incluso, dictan talleres para entrenar a las niñas, a las madres y a las abuelas para que dejen a un lado el miedo a las copas mensuales. Hay otra organización en Caracas que hace lo mismo y muchas niñas han entendido que es un proceso normal, que no hay que tenerle asco, que es un tabú, que se puede hablar abiertamente de esto. Incluso, han hablado con los niños de las escuelas para que entiendan que cuando su compañera tiene la menstruación, es un proceso absolutamente normal. Hay muchísimo trabajo que hacer.

 

…Sobre Feminismo

El Feminismo es abolicionista  porque la trata, la prostitución, el alquiler de vientres son instrumentos de dominación. Si tú piensas en regular cualquiera de estas actividades, estás siendo cómplice de un sistema de explotación de mujeres y que ve en ellas una fuente de enriquecimiento de unos pocos. Confundir o equiparar prostitución a trabajo es absurdo, es perpetuar la esclavitud. Hay que abolir a los proxenetas, a los intermediarios, ir en contra de las condiciones de estas mujeres. Que las más pobres sean las que tengan que prestar sus cuerpos y sus vidas para sostener una “economía”, es absurdo. No podemos avalar que, desde la explotación de las más necesitadas, de monte toda una industria. Las que se dicen feministas, pero apoyan la idea de regular el “trabajo sexual” de las otras, no han entendido bien el trasfondo de todo esto”.

Voces Visibles: ¿Qué destacarías del movimiento feminista en América Latina y cuáles son los países más involucrados en este sentido? ¿Cómo se diferencia (si es que se diferencia) este movimiento en otros países?

Susana Reina: El Feminismo se ha venido consolidando cada vez más en América Latina. Los países más involucrados son, a mi parecer, Argentina, México y Chile. Lo veo sólido porque se han unido en red muchas organizaciones que antes trabajaban independientemente, como es el caso ahora en Venezuela. Lo que nos falta en Venezuela es conformar una agenda feminista donde todas estemos involucradas. República Dominicana lo logró: ya lleva tres agendas de trabajo feminista; Panamá tiene dos agendas. Definen un plan donde cada organización se inserta desde su experticia, lo que finalmente contribuye a un desarrollo más global. Y lo importante también es que cada una de las organizaciones aporta data, cifras para poder conformar así las estadísticas de un país. Pero lo fundamental es que, más allá del movimiento de la sociedad civil, tiene que haber un gobierno sensibilizado en esta materia. Los países deben contar con espacios institucionales para abordar el tema de las mujeres. Es el caso de México. El Instituto Nacional de la Mujer en México hace un trabajo sostenido a favor de las mujeres bien medido y monitoreado, y esto ha incidido en la legislación de una manera brutal. Por ello, cuando se habla del Feminismo Mexicano, se está hablando de un movimiento muy bien articulado, con institucionalidad, con políticas. Este es el camino que debemos seguir en Venezuela: gobierno, empresa y sociedad civil unidos para darle fuerza al movimiento.

Voces Visibles: ¿Crees que el Feminismo debería ir a las aulas?

Susana Reina:Sí, creo que el feminismo tiene que ir a las aulas. Desde la infancia, esto tiene que aprenderse. Hay que dar más charlas, ir a las universidades. En los libros de historia ves que no aparecen los movimientos feministas por ningún lado. El movimiento de las sufragistas o el de las mujeres del 8 de marzo es para mucha gente noticia nueva. Tenemos que insistir mucho más en que a nivel de los gobiernos la educación adopte como eje transversal el feminismo.

 

 

Caso Venezuela

Voces Visibles: “¿Este no es el momento para alborotar el avispero?” Te cito en una de tus columnas en el medio digital venezolano Efecto Cocuyo en la cual escribiste sobre el desafío por mantener las reivindicaciones feministas en agenda.

Fuente: Feminisminc “El 8 de marzo en Venezuela”

Susana Reina: Yo tengo la sensación de que Venezuela está rezagada en este tema. Mientras veo los movimientos feministas, las manifestaciones en la calle en busca de estas reivindicaciones feministas, veo a Venezuela y otros países de América Latina a la cola. Y no es ahora cuando tenemos esta situación en el país; esta situación viene de mucho más atrás. Ahora, quizá, desde hace dos años, estoy viendo movimiento en las redes, páginas y organizaciones como Feminismo Inc. que se están moviendo. Pero ¿cómo lograr hacerse escuchar en un país como Venezuela?

La estrategia que yo me planteaba era hablar con muchas mujeres de diferentes partidos políticos, porque ellas son las que van a tener mayor capacidad para incidir en estos cambios. Igual con mujeres de los gremios de empresas privadas que son la cara pública del sector privado. Son espacios políticos desde donde se puede alzar la voz y hacer que la cosa cambie. Venezuela está bastante rezagada en el tema. Siempre se ha dicho que lo importante es superar la crisis sin darse cuenta de que esta crisis existe porque las mujeres no hemos sido tomadas en cuenta para el desarrollo de políticas públicas y del avance económico y social. Incluso, hoy en día hay gente asociada a Guaidó o a los partidos de oposición o más liberales que te dicen: lo primero es recuperar el país, luego pensamos en las mujeres. Algo absurdo y parte del discurso patriarcal de que las mujeres somos ciudadanas de segunda.

El tema de las mujeres es como una cosa adjetiva y no sustantiva al desarrollo. Pero cada vez se están dando más foros en Venezuela para abordar este tema. Venimos de una campaña de “democracia viva” con la gente de asuntos del sur para resaltar el hecho de que sin mujeres no hay democracia. Estamos acudiendo a organismos internacionales para poner énfasis en esto y se ponga en la agenda.

Creo en las cuotas de género y en la discriminación positiva porque por el lado de la voluntad no lograremos nada. Son creencias muy ingenuas. Nadie suelta el poder porque quiera. Hay que buscar aliados dentro de los propios hombres que puedan abrir puertas y ceder el paso. A veces recibo mensajes de que por qué me meto con la oposición cuando por ejemplo sacan sus paneles, sus foros y designaciones diplomáticas con la ausencia de mujeres. Y yo les digo que no estoy aquí para avalar ningún movimiento político. Donde dejen de lado a las mujeres hablo, sea comunismo, sea de derechas. Lo importante es defender los espacios donde las mujeres tenemos que estar.

“Estoy de acuerdo con esas manifestaciones extremistas de mujeres como lo que hicieron las Femen, lo que hacen en México o lo que hicieron las sufragistas en su momento de lanzarse a las patas de un caballo porque hasta que no se hace un acto simbólico y violento que muestre el hartazgo y el cansancio, pocas personas van a tomar cartas en el asunto”.

América Latina

Voces Visibles: ¿Cuáles son los problemas que más afectan a mujeres y niñas en América Latina?

Susana Reina: El más fundamental para mi es la deserción del sistema escolar, que aumenta a medida que se profundiza las crisis. En el caso venezolano es patético. Los padres y madres, cuando tienen escasos ingresos, prefieren enviar a los niños y dejar las niñas en casas porque suponen que, como él va a ser el proveedor, productor y sostén de hogar, es el que debe tener más acceso a la educación. Las niñas solo están para parir y cuidar. Para eso no hace falta estudios. Y, por supuesto, niñas que no estudian perpetúan el círculo de la pobreza.

El otro tema es el Embarazo Adolescente. Niñas que paren, producto de una violación, porque una niña de 12 o 13 años no lo hace por consentimiento. Aquí vienen otros problemas. La dificultad de anticonceptivos, la escasa gestión para la planificación natal aunado a las violaciones. Lo más grave: el embarazo no planificado unido a la violencia de género, el tema de la violencia per se. Se han incrementado los feminicidios; vemos como tantas mujeres quedan fuera de las posibilidades de asistencia social cuando son víctimas de violencia por sus parejas o exparejas y cómo son revictimizadas por el sistema judicial. No se les cree o, para poder denunciar, más allá de que exista una ley, es muy cuesta arriba y requiere de mucho dinero. Por otro lado, el tema del trabajo. Trabajan en posiciones que no les permite generar ingresos, son las reinas de las microempresas, pero sin hacerse ricas por eso. No tienen acceso a créditos, trabajan en zonas muy precarias y, además, tienen una doble jornada laboral: una no remunerada que es la carga doméstica y la de los cuidados que para el gobierno eso no existe. Las mujeres estamos en posiciones infravaloradas socialmente, no tenemos métodos de protección social para la vejez ni para la salud.

Voces Visibles: Qué me puedes decir de los derechos sexuales y reproductivos en América Latina. ¿Gozan de derechos sus mujeres y niñas?

Susana Reina: Ahorita es que se está poniendo sobre el tapete el aborto. En Argentina, Chile y México con mucha más fuerza. Paulatinamente, van despenalizando el aborto. Hay legislaciones muy restrictivas. El caso venezolano, por ejemplo, permite el aborto cuando la vida de la madre está en peligro, pero no existen protocolos para ello y queda a juicio del médico que te atiende, si te permite abortar o no. Las más ricas, abortan en clínicas privadas. Hay mucho mito y tabú y se mete mucho la religión que complica la situación. El Estado debe proveer de anticonceptivos y distribuirlos de manera equitativa en toda la sociedad y que cada quien tome su decisión de ser madre o no serlo y saber que tiene la posibilidad de abortar de manera segura, legal y gratuita. En Estados Unidos, ya está en peligro en dos estados las subvenciones que se daban a dos organizaciones en relación a la prevención de embarazos no deseados. En Venezuela comenzamos una campaña: Madre Si yo decido, liderada por Avesa, Plafam, Mujeres en línea, Comadres Púrpuras y Feminsimoinc para poner el debate sobre la mesa.

Voces Visibles: ¿Crees que no se puede estar en contra del aborto y ser feminista?

Susana Reina: El feminismo tiene que pisar como en campo minado. No es posible ser feminista y estar en contra del aborto. El aborto es una opción y el feminismo significa libertad para las mujeres. Que cada quien decida, en libertad, lo que quiera para su vida y su cuerpo. Si no puedes decidir sobre tu cuerpo, no eres dueña de nada. El Feminismo tiene que apostar a todas las opciones sobre la mesa.

 

FEMINISMO INC

Feminismo Inc nace hace 4 años. Soy una mujer de empresa, tengo 25 años trabajando para un grupo de empresas de seguros y comencé a trabajar con programas de igualdad internos y de empoderamiento a muchas mujeres. El objetivo era asegurarnos que en posiciones gerenciales la directiva estuviera constituida paritariamente por hombres y mujeres. Estábamos alarmados de ver como muchas mujeres brillantes, universitarias, se iban de la organización porque no podían con la carga en casa o porque estaban en crisis porque el sueldo del marido era mucho mayor. Eso nos ayudó a montar ese programa. Una vez conseguido, muchas mujeres plantearon formar parte de este programa también fuera de la organización.

Entonces creé Feminismo Inc tratando de ayudar a otras organizaciones que tuvieran la misma inquietud o a mujeres de carrera para poder lograr sus sueños sin tener que renunciar a su familia o renunciar a su familia sin culpa. Feminismo Inc surge como producto de una experiencia empresarial.

Nos hemos dedicado a fortalecer y trabajar sobre la conciencia de género organizacional y personal, el empoderamiento a mujeres, herramientas conversacionales para poder alcanzar la liberación y, sobre todo trabajar, para que muchas instituciones revisen sus propias prácticas internas y puedan tener medidas que favorezcan la igualdad. Lo hacemos a través de foros, charlas, etc. Generamos mucho contenido, buscamos experiencias de otros países y organizaciones que están haciendo lo mismo para aliarnos y fortalecer el trabajo feminista. Estamos muy interesadas en que el movimiento feminista venezolano se agrupe y se fortalezca y que cada vez podamos incidir más en el diseño de políticas públicas que permitan que estos terribles problemas que afectan a nuestras mujeres y niñas se superen. Puedes acceder a Feminismo Inc haciendo click aquí.

La entrevista original fue publicada en este especial

Esta entrevista forma parte de un especial: 6 Mujeres: 6 voces por el Feminismo y la lucha por la igualdad

Ley de Cuotas, Permisos de Paternidad, Educación sobre Feminismo, Lenguaje Inclusivo, Trata de Mujeres y Niñas y muchos otros temas son los que conversé con estas increíbles y maravillosas mujeres. Mujeres profesionales, luchadoras y referentes para cualquiera de nosotras. Hablo de Mabel Lozano (cineasta y guionista española directora de Chicas Nuevas 24 Horas y El Proxeneta. Paso corto. Mala Leche), Katharina Miller (abogada alemana-española y presidenta de la Junta Directiva de la European Women Lawyers Association), Susana Reina (psicóloga venezolana y fundadora de Feminismo Inc.), María Martín Barranco (directora de la Escuela Virtual de Formación Feminista y autora española de Ni por favor ni por favora. Cómo hablar de lenguaje inclusivo sin que se note), Nuria Coronado Sopeña (periodista feminista española y autora de Hombres por la Igualdad y Mujeres de frente) y Claudia Calvin Venero (Internacionalista mexicana, fundadora de Mujeres Construyendo y cofundadora de Conectadas).

 

 

 

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