Parar en tiempos de confinamiento. Una reflexión desde la psicología feminista

Casi con toda seguridad nos quedan todavía por delante tres semanas más de confinamiento. Nos encontramos ante un escenario desconocido por todas, en el que nos asaltan emociones y sentimientos, ajenas a nuestro cotidiano y que, por tanto, nos sorprenden.

Este parón nos pone en contacto con nuestra propia sombra. Este frenazo nos obliga a reorganizarnos y a reflexionar: nuevos modelos de producción, tecnología al servicio de nuestra comunicación, tiempo de análisis de la forma devastadora e invasiva en la que consumimos, conciliaciones y acuerdos familiares, brechas digitales, importancia del trabajo de los cuidados, exceso de centralización de las grandes ciudades, desigualdades sociales, consecuencias del cambio climático … En definitiva, el confinamiento que estamos viviendo nos obliga a repensar la vida. Y es que, precisamente, de eso se trata: de poner la vida en el centro.

Es importante que ahora (porque quizás, mañana todo ello caiga en el olvido), imaginemos un futuro donde primen la vida y los cuidados, haciendo frente a la distopía devastadora que se venía augurando. Las feministas sabemos que somos capaces y que, si queremos, se puede. Pero hace falta más, para llegar a todos los vértices y aristas de la sociedad.

No solo se trata de vencer al virus (que ojalá sea pronto…), sino de cuestionar nuestro pasado, para ocuparnos del presente y así, del futuro que dejaremos a nuestras hijas.

Ocupémonos de parar: de cuidar y de cuidarnos. No tengamos miedo al “perder el tiempo”. Adentrémonos en el ser, y no en el hacer. Necesitamos deconstruir el cotidiano para explorar el vacío de nuestra propia existencia, porque solo desde ahí es cuando podemos construir y abrazar a lo nuevo, diferente, fértil y nutriente.

Durante el confinamiento tratamos de reproducir la misma dinámica diaria que realizábamos. Queremos reproducir las mismas rutinas, horarios, hábitos… No es algo negativo: de hecho, nos mantiene activas, ocupadas y dinámicas. Sin embargo, es importante atreverse a dar un paso más allá para explorar nuestros límites, y quizás puede ser ahora el momento.

Permitámonos poder ser y estar,  parando esa máquina veloz que nos conduce a tantos “deberías” y que, desde ahí, solo nos lleva a  juzgarnos y sentirnos culpables.

Fuente: Unsplash (Annie Spratt)

Tratemos de parar la máquina mental y automática, de desconectar(nos) para así, volvernos a conectar(nos). Vamos a darnos permiso para sentir y acariciar esa sombra que tanto nos cuesta ver, para descubrir que quizás no es ni tan oscura, ni da tanto miedo. Quizás, solo necesita un poco de luz.

Permitámonos poner la vida en el centro, en los cuidados propios y ajenos. Cuidémonos en autoexigirnos menos y en brindarnos más amor. Exploremos, solo por un rato, qué sucede cuando aparcamos la mente y conectamos con lo que realmente nos nutre el alma.

Quizás te apetezca leer aquel libro que te regalaron las Navidades pasadas y que no has tenido tiempo de empezar; quizás sea el momento de dedicarte un tiempo para llorar en silencio; quizás un par de horas más de sueño al despertarte; quizás descubras que disfrutas jugando con tu hija; a lo mejor necesitas un automasaje porque descubres partes de tu cuerpo doloridas; a lo mejor solo quieres mirar lo que te rodea y quizás imaginarte montañas, contemplar la primavera, visualizar el mar; lo mismo te encuentras con tu capacidad creativa; lo mismo necesitas pegar un grito; a lo mejor descubres que necesitas un abrazo (y que tú misma te lo puedes dar); lo mismo descubres el deseo que tienes de hablar con alguna amiga…

Todo ello implica parar para dedicarse un momento y conseguir estar con una misma. Dejarse querer, dejarse abrazar y dejarse cuidar. Parar para liberar nuestra mente y solo dejarnos sentir… y, además, agradecer.

Aprovechemos, por tanto, este momento para darnos cuenta de lo que queramos soltar, despedir, dejar marchar… y dar paso a lo nuevo y aquello que nos hace sentir y nos reconecta con la vida y los cuidados. Comencemos con algo tan básico como olvidado: aplaudamos la vida.

Foto principal: Unsplash (Rebe Pascual)

 

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